4. La voz silvestre

Soy una flor. Sí, una flor. Y antes de que empieces con preguntas sobre cómo puedo hablar o tan siquiera escribir, te tengo que dar el mensaje que mi pueblo, el mundo vegetal, lleva años intentando pronunciar sin que nadie lo escuche. No, no te diré ni qué especie, familia ni tan solo genero soy. Tampoco mi color, ni cuantos pétalos tengo ni si doy frutos. Nada de eso importa, porque el mensaje que traigo va más allá. Estoy cansada, estamos cansadas.


Somos mucho más que el fondo de una fotografía o un adorno. Sólo veis lo bonitas que quedamos en una foto, o en un rincón de tu casa. Y últimamente, ni con esa belleza conseguimos llamar vuestra atención. Lo habéis cubierto todo de esa pasta gris en la que no crece vida, y en los pocos sitios donde no hay pasta gris, destrozáis el suelo con químicos sintéticos. Esos químicos y productos artificiales con los que llenáis el mundo nos están destruyendo a todos, incluidos vosotros. Nos hieren, nos envenenan y rompen las redes invisibles que sostienen la vida. La vida silvestre cada vez es más difícil.


Pero ¿Sabes? No estáis solos. Somos necesarias. Estamos agotadas, y para colmo, ahora, ¿somos invisibles? De ninguna manera. Hoy, aquí y ahora decimos ¡Basta!


No me gusta tener que recordarte todo lo que hacemos por vosotros. Pero esto ha llegado demasiado lejos. Somos una parte fundamental del todo que os sustenta. Os damos el oxígeno que necesitáis para vivir y los alimentos que os nutren, además de llevarnos ese CO₂ que tanto os gusta producir. Protegemos los suelos para que no se erosionen y, además, os ofrecemos medicinas naturales que alivian vuestros males, sombra que refresca vuestras ciudades, aromas y sabores que enriquecen vuestra rutina y belleza que transforma vuestros rincones. Incluso cuidamos de vuestro bienestar emocional, ayudándoos a respirar más tranquilos en medio de la carrera a contrarreloj que os habéis creado como forma de vida.


Además, no solo vosotros dependéis de nosotras, hay millones de seres a los que también les damos vida. Sin ir más lejos los polinizadores. Ellos vienen a alimentarse, y nosotras conseguimos perpetuar nuestro linaje. Hemos construido esta alianza a lo largo de millones de años, compartiendo territorio, instinto y destino. Nos buscamos y nos encontramos en cada rincón de este planeta… o al menos así era hasta hace no tanto. Nos damos apoyo mutuo, las dos facciones salimos beneficiadas, pero ¿con vosotros? ¿Dónde está nuestro beneficio? Si sois incapaces de vernos, de vernos de verdad y no como cosas que se puedan utilizar.


Nos seleccionáis según vuestros criterios de belleza o producción y manipuláis nuestra herencia ancestral. Pero nosotras queremos, y además merecemos, existir en libertad. Silvestres, fuertes y diversas, con un futuro propio.


Así que este es nuestro mensaje, el que por fin logro que escuches:


Respetadnos. Respetad nuestra vida, nuestra función, nuestra historia. Dadnos espacio, no solo físico. Podemos convivir. Podemos seguir sosteniendo juntas la vida del planeta, la que nace silvestre, sin arrancarle a nadie la oportunidad de sobrevivir.

Leave a comment